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martes, 5 de abril de 2011

" 10 pasos para lograr cambios exitosos. "


Los cambios son la suma de pequeñas modificaciones realizadas en cierto tiempo. Esta es una guía para descubrir, a través de un diario personal, cuáles son los hábitos viejos y contraproducentes que ya deben ser reemplazados por otros, más útiles para el momento actual.

¿Qué tiene que ver un diario personal con los cambios? La mayoría de los cambios se consiguen por la suma de muchos de ellos, aunque sean chicos, realizados durante un período de tiempo. En este sentido, llevar un diario ayuda a reconocer los sentimientos más íntimos. Ponerlos por escrito facilita comprenderse mejor y poder instalar hábitos más adecuados.

1. Escriba 10 metas que quiera alcanzar este año.Deben ser específicas y realistas. Observe que cubran áreas importantes de su vida, desde algo concreto -como archivar papeles o seguir una alimentación balanceada- hasta algo más personal o emocional -hablar con su pareja sobre temas pendientes o estar más contento y relajado-.

2 . Escriba 10 metas que quiera alcanzar este mes.Los objetivos mensuales deberán ayudarlo a avanzar hacia una de las metas fijadas para el año. Deben ser más detallados y menores que los anuales: pasos más pequeños. Por ejemplo, si se propuso para el año seguir una alimentación balanceada, durante el mes podría consultar a un nutricionista.

3. Escriba 3 metas que quiera alcanzar hoy.Para cumplir las metas hay que acompañarlas con planes realistas. Una vez que determine los planes a seguir vea si las metas son razonables o si es necesario modificarlas. Si son demasiado ambiciosas, lo más seguro es que se detenga antes de comenzar. Por eso es mejor empezar con cosas pequeñas e ir aumentando. Los pequeños éxitos construyen grandes éxitos.

4. Controle en qué punto se encuentra a cada momento.Para introducir las modificaciones necesarias es preciso controlar los adelantos. El diario puede ayudarlo a ver en qué lugar se encuentra respecto del logro de las metas y cómo cumple con sus planes. Si no está en el camino que quisiera, no tema cambiar la estrategia.
Para esto puede tener en cuenta el modelo AAA:

Aceptar la realidad. Gran parte de las tensiones y de la ansiedad provienen del esfuerzo por querer cambiar la realidad pasada. Es una inversión de energía que sólo desgasta. Aceptar no significa “me gusta lo que pasó”, sino sencillamente “acepto que pasó”. Aceptar que pasó algo doloroso ayuda a enfrentarlo mejor.

Alternativas. Considere todas las alternativas posibles relacionadas con sus actitudes, sentimientos y acciones y elija las opciones, la dirección a tomar o los planes a seguir.

Acción. Pregúntese: “¿qué cosa importante puedo hacer para mi vida ahora?”. Aunque no puede cambiar el pasado, puede hacer lo correcto hoy... Entonces: ¡hágalo!

5. Observe los diálogos internos que alimentaron los hábitos que quiere cambiar.Haga una lista de 5 ó 10 de esos pensamientos que nutren sus viejas maneras de proceder. Seguramente encuentre todo tipo de comentarios, instrucciones, críticas, pensamientos de estímulo, problemas, soluciones... del tipo “yo no valgo nada, es lógico que no tenga éxito”. Este diálogo interior es el que genera sus reacciones. A diferencia de lo que muchos creen, no es la situación en sí la que genera la reacción, sino el diálogo interno que surge a partir de una situación. En ocasiones el diálogo interior es tan veloz o profundo que no es posible darse cuenta que existe. Entonces pregúntese “¿qué me estoy diciendo a mí mismo que hace que se generen en mí estos sentimientos, actitudes o acciones?”. Cuanto más conciente sea de su diálogo interno más fácil le resultará oírlo, conocerlo y cambiarlo para disminuir la ansiedad.

6. Programe nuevos mensajes que reemplacen su diálogo interior negativo. Intente abrirse paso con un nuevo diálogo interno, más poderoso y sano. Dígase, por ejemplo, “tengo valor y puedo lograr lo que me proponga”. Vaya cargando su mente con el mensaje positivo. Para ello, escriba al menos 20 afirmaciones positivas que lo ayuden a avanzar sobre sus metas fijadas y mentalícelas con total seriedad.

7. Imaginación y visualización. Cinco veces por día tómese un minuto para visualizar una imagen positiva. Además del diálogo interno es posible encontrar miles de imágenes en su mente que muestran qué ha estado haciendo, sintiendo, pensando. Estas imágenes, en combinación con los diálogos internos, predisponen ciertas respuestas acordes a los viejos programas y pueden interponerse con el logro de sus metas. Por eso es importante incorporar imágenes nuevas que guíen a su cuerpo, mente y espíritu hacia el cambio que ansía. Para lograrlo, debe escribir en su diario al menos 5 visualizaciones o imágenes internas positivas. Hágalo con la mayor cantidad posible de detalles para que tengan más realismo. Véalas, siéntalas, póngales sonidos y sabores. Mientras se concentra en ellas, respire profunda y lentamente, manteniendo en su mente la imagen como si fuera real y presente. Si su meta fuera seguir una alimentación balanceada, por ejemplo, véase ingiriendo un plato nutritivo, sienta la textura del alimento, su aroma, siéntase liviano.

8.Perdónese por algo que haya hecho, todos los días.Perdonarse a uno mismo es una de las claves para cambiar porque permite responsabilizarse por lo que suceda en el futuro. Algo que no sucede si se castiga constantemente por el pasado. El perdón funciona como un boomerang de beneficios: sólo puede conocerse a sí mismo aquel que tiene deseos de perdonarse. Cuanto más sepa perdonarse más honesto podrá ser. Cuanto más se perdone, más cambios positivos podrá alcanzar y al mismo tiempo se responsabilizará de ello.

9. Mejore su autoestima, apóyese. Anote todos los días 3 éxitos. Dedicarse más al propio bienestar es necesario para soportar los cambios y aumentar la resistencia frente a las dificultades. La autoestima es el cimiento, y mantenerla elevada nunca obstaculiza el éxito -como sí lo hace una baja autoestima, la soberbia o el egoísmo-. Por otra parte, si desea alcanzar sus metas tendrá que quererse: nadie puede apoyarlo en su camino mejor que usted. La mayoría de la gente se ocupa más de sus fracasos que de sus éxitos, y así magnifican y perpetúan justamente lo que no les gusta. ¿Es de ese tipo de personas? Sepa que ocuparse de sus éxitos -grandes o pequeños- aumenta la posibilidad de que éstos se incrementen porque también aumentarán los buenos sentimientos para con usted mismo.Reconocer los propios logros es una manera de reforzarlos, es como regar una planta. Siguiendo con el ejemplo de la alimentación, un éxito puede ser hacer una buena elección entre opciones más y menos saludables; otro puede ser decir “no, gracias” o moderar la porción de algún alimento engordante. Anótelos al final del día, pero en el momento de hacer lo correcto, reconozca su pequeño triunfo y felicítese.

10. Trabaje para el éxito.Debe concentrar su energía en concretar su objetivo. No sirve quedarse pensando porqué ocurrieron las cosas pasadas o si fue algo justo o injusto: hay que aceptar que sucedieron. Para ello ponga su interés en cómo adaptarse al presente y prepararse para lo que pueda depararle el futuro. Para vivir bien es necesaria esta combinación: hacer todo lo que esté a su alcance para avanzar y estar preparado para el resultado, aunque no sea el que espera. Invierta su energía en el presente y en el futuro. En el presente, para mantenerse en acción hacia sus objetivos; en el futuro, para esperar que sus esfuerzos se cristalicen en metas alcanzadas o para tener la fortaleza de reconocer dónde estuvo el error, aprender, crecer y modificar lo que sea necesario teniendo siempre como meta suprema que usted se merece vivir mejor.

Dr. Alberto Cormillot

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